Usualmente,
los domingos me generan sentimientos encontrados. Se trata de ese día lleno de
amodorramiento donde desde que despierto estoy triste porque mañana es lunes
(vaya forma de perder un día), paso toda la mañana en cama dando vueltas,
mirando el techo, sin salir para ver por el pasillo del depa si ha salido el
sol, si es el fin del mundo o qué diablos. Si salgo de ese estado, usualmente
pidiendo ayuda vía Twitter (todo hago por Twitter, hasta pedir que me obliguen
a entrar a la ducha) logro ir a almorzar con los viejos y hermanos y ahí si que
no se para de reír. Lo malo es que hay que meterse el trip hasta La Molina y no siempre estoy
dispuesto. Por ahí hay que lavar ropa que debí lavar el sábado pero seguro
desperté tarde, no desperté o desperté con ganas de que mi ropa siga sucia. Luego,
usualmente tengo ensayos de un proyecto nuevo o sino rasquing balls hasta la
noche, o ver una pela o salir a dar vueltas… cualquier cosa que no signifique
realizar mucho esfuerzo ni vestirse muy bien porque los domingos son para estar
barbón, no peinarse y ponerse buzos, qué rico. Al final uno se va a la cama
sintiendo que el día ha durado muy poco y lamentándose porque al día siguiente
hay piscina a las 7am, cosa que si me gusta pero acostarse tan temprano y luego
recordar que todavía estoy en la época en la que me tengo que sentar frente a
un escritorio de lunes a viernes me amodorra más que el domingo mismo.
Por
suerte, este domingo ha sido de los que me gustan: Llenos de cosas por hacer.
Empecé despertando tipo 9am a luchar contra mi cama que me aprisiona y se hace
enorme, estupidizarme un toque en Internet y luego entrar a la ducha para ir al
ensayo de mi muestra de teatro. Esos ensayos recién empiezan pero por lo que
pude ver hoy, irán cada vez mejor; da gusto ver a los compañeritos y a uno avanzando
todos juntos. A la 1pm mis viejos que regresaban de visitar a la abuela en el Rímac
pasaron por mí y de frente a La
Molina, a encontrarme con mis hermanos y discutir de cómo
Renzo por accidente le agarró la teta a la esposa de su jefe, de cómo Franco
grita a más no poder cuando Renzo le gana en Tekken; de cómo mi viejo y mi
vieja se afanan con la Papa
a la Huancaína
(que ellos decían orgullosos que era de las mejores que han hecho y para mí sabía
demasiado a cebolla)… y sentados a la mesa cada uno cuenta en qué anda y de vez
en cuando hay chismes de gente que conocemos; con adivinanzas previas para que
la cosa dure más. Al final se acaba la comida, los viejos planean ir al cine
(me da tanto gusto verlos haciendo planes, se quieren ir a Bogotá para el
cumple de mi mamá. Que lo hagan!) y los tres hermanos a jugar Play Station; sólo
para comprobar que como el de mi roommate está malogrado, no tengo cómo
practicar y Renzo me destruye en Tekken y Franco me gana en PES; ni modo.
Abandono
la casa de mis viejos llevándome un pedacito de pie de manzana para alguno de
mis días semanales, metido un táper con su bolsita más, cortesía de mi madre y
vuelo al ensayo del proyecto secreto, hasta Miraflores. Dos combis pues, qué
sueño. Ahí ensayo y hasta aprendo de historia hasta como las 8pm donde he
debido volar al Wong más cercano para comprar las cosas de la quincena. Sino,
se me muere el roommate. Cargar todas las bolsas para entrar al edificio, cual
Mi pobre angelito cuando cargaba sus bolsas y se le rompieron; yo luchando
contra el ascensor que se quiere llevar parte de mis compras antes de que
termine de poner todas. Bien ansioso es mi ascensor. Al final llego con las
bolsas y a guardar todo, a cambiar ropa de la lavadora a la secadora y poner
otra carga. Termino el día prometiéndome a mi mismo escribir un post en el blog
que siempre abandono, pero me “entretengo” viendo el morbo de la tele local que
es horrible, no aguanto más de 15 minutos y cambio, pongo cualquier cosa que no
sea local y prendo la laptop. De ahí la rutina de siempre: Facebook, Twitter,
Ask y Tumblr; siempre. Un poco de cereal con leche, una 7Up de cereza (está
buena, cómprense) y al fin, Indie rock y Word para escribir el borrador del
post. Mi roommate se ha cortado el pelo y como ya es costumbre, hay que
burlarse del nuevo corte. Ahora escribo, suena “Julius” de Starfucker y en la
tele están unos modernos Looney Tunes, en mute. Trataré de dormir a las 12,
casi sin haber pensado que mañana es lunes. Y si, seguro veré porno antes de
todo eso.
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