26 de julio de 2012

Camina

Qué paja es caminar lento por el malecón, aunque mucha gente se vaya a burlar de mí porque seguro van a decir que eso es muy amixer, no importa. Caminar por ahí y llegar a ese parquecito donde está la iglesia y sentir calma, algunas voces cercanas, los sonidos de una bicicleta, sentir el aroma del jardín y de los árboles, llegar al quiosquito y pedirse una Fanta en botella de vidrio y tomársela ahí mismo, como antes, como cuando era chibolo y me compraban mi botella de Crush de vidrio, la que tenía la botella del color de las botellas de chela; helada era la gloria. Luego devuelves la botella y sigues caminando, sin apuro, regalándote minutos de calidad conversando y riéndonos de taradeces, con felicidad y calma.
Todo es sopor, hay una gran sensación de ligereza a pesar de haber comido lo justo. También sientes ese sueñecito rico que te da después de comer, no hace frío, no hace calor. Si levantas la mirada ves al sol casi oculto entre las nubes pero presente, dando calidez y por otro lado oyes el mar y sientes la brisa que te acompaña sin hacer bulla, sin empujarte. Solo faltaba que la vida tenga tono sepia y que suene una guitarrita floja por ahí. Dense una vuelta, caminen lento, como si no fueran a ningún lugar, salgan de sus cuevitas ;)

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