23 de marzo de 2012

El actor con responsabilidad social (Autor: Rin8)

Las clases de teatro intentan empezar a las siete en punto. Generalmente, Coco espera 10 minutos antes de tomar lista y poner que sí vinimos con un check, que no vinimos con una X o que llegamos tarde con una T. Desde el inicio nos dijo que sería muy estricto al respecto. Esta fue una de las primeras cosas que me gustaron de mi escuela de teatro: La disciplina. A menudo se relaciona a la gente de arte con gente desorganizada, impuntual, despreocupada… Creo que somos tan desorganizados, impuntuales y despreocupados como cualquiera. Lo que pasa es que nos malacostumbramos; confundimos la libertad para expresarnos con el desorden.




Yo, que casi tengo doble personalidad, necesito de un esquema (o lo disfruto más) para poder sentirme seguro y protegido. Creo que llego a desempeñarme mejor cuando sé que hay un orden de por medio y no debo ser yo el que se preocupe por establecerlo. Digamos que disfruto del “orden en el caos” (¿o al revés?).


Estas clases de teatro me gustan además porque buscan cimentar la educación del actor en valores. Se nos ha enseñado que la herramienta del actor es su cuerpo; eso lo sabemos pues no debemos depender de nada para poder transmitir verdad más que de nuestro propio ser. Debemos convertirnos en médiums que son poseídos por las almas de los personajes que nos toca representar. Pero además debemos entender que este cuerpo poseído al actuar es uno de los medios más potentes de comunicación y lo que comunicamos es de suma importancia. Al ser actores, nuestros cuerpos actúan como medios de comunicación que impactan en la sociedad en vivo y en directo cada vez que representamos. El actor es un medio que debe manejarse con responsabilidad social.


La responsabilidad social del actor otorga una visión adicional al intricado camino que debemos recorrer para representar a un personaje. Además de abandonar temporalmente nuestra personalidad, adoptar la de nuestro personaje, volver a nacer como este personaje para representar de una manera viva, debemos ser responsables y conscientes del impacto que tendrá nuestra representación en la sociedad, en una comunidad, en un barrio, en un hogar, en una “simple” persona. El actor está totalmente expuesto y todo lo que emita será recibido por sus interlocutores; por su público. Mientras más verdadera y viva esté nuestra representación, el impacto de nuestro personaje, y de una obra en su conjunto, será mayor en los espectadores.


La otra cara de esta responsabilidad social está, irónicamente, donde la sociedad no nos puede ver. Durante toda la preparación de un personaje y en el montaje completo de una obra, el actor debe entender que lo que hace es un trabajo serio. Como hemos aprendido en clase, no vale nada prepararse varios meses, invertir tiempo, energía y hasta dinero, ensayar hasta altas horas, pasar por todo el proceso de construcción de personaje, de ensamblaje de una obra… para luego llegar a la temporada y presentar cualquier cosa. Y me refiero por cualquier cosa a una obra sin vida, sin nada que transmitir, una obra que no emociona, que aburre al espectador, que no lo conecta. Con actores que juegan y ríen tras bambalinas segundos antes de entrar a escena, con otros que solo buscan exposición mediática para disfrutar de esa masturbación llamada fama, pensando en las fotos, fiestas y autógrafos que sus condiciones de estrellas les garantizarán. El actor con responsabilidad social se respeta, respeta su trabajo. Entiende que lo que está haciendo es un trabajo tan valioso y digno como cualquier otro. No somos bufones ni profesionales de media caña. Tenemos estudios y esfuerzo invertidos. No podemos entregarnos a las manos de la hipocresía y la mediocridad de la inmediatez. El actor con responsabilidad social no es un mediocre ni una persona pobre que siempre vivirá en la pobreza, que solo quiere hacer “arte por arte”, no confundir. El actor con responsabilidad social no mide su éxito con puntos de rating sino con mediciones más cualitativas:


- ¿Logré ser médium; logré que el personaje se apodere de mí y representé a este personaje con verdad?
- ¿Logré impactar a mi espectador, conmoverlo significativamente, dejarle algo para que se lleve a casa, en la mente y en el alma?
- ¿Logré respetarme como actor detrás del telón durante el proceso que me llevó a estar aquí?
- ¿Logré respetar a mis compañeros, a mi director y a todo el equipo de producción siendo amable, colaborador y responsable con los tiempos, los silencios necesarios, el orden?
- ¿Logré dejar de jugar “a que soy” y en vez de eso he logrado SER un profesional a carta cabal?

Si logré todas esas cosas, puedo darme por bien servido. Esto debe llevarme consecuentemente a los reconocimientos posteriores, pero debemos entender que para el artista el fin si justifica los medios. Para llegar a la fama verdadera y en el caso ideal, a ser considerado un divo (que significa tocado por los dioses), debemos formarnos humildemente, con la cabeza en alto y el objetivo siempre al frente: Contar una verdad. La gran e infinita verdad alternativa.


Las clases de teatro intentan empezar a las siete en punto. Generalmente, Coco espera 10 minutos antes de tomar lista y poner que sí vinimos con un check, que no vinimos con una X o que llegamos tarde con una T. Adoro estas clases pues en ellas aprendo la técnica de la actuación, de una buena actuación. Pero lo que más valoro, son los momentos en que hay que conversar, en que se comparte este conocimiento, esta filosofía que ha reenfocado el punto de vista que tenía de esta gran carrera.

1 comentario:

Cristal dijo...

Me gustan tanto como a ti esos espacios tan intimos, reflexionar a cerca de nuestra responsabilidad, valorar nuestra actividad y formarnos en integridad;como actores, son los cimientos de una gran profesion que es tan importante como otras, porque transimitimos mensajes que pueden influir en la vida de las personas de manera positiva o negativa, me encanto darle un "repeat" a una de esas tan productivas clases, gracias.=)

PD. Ademas! hiciste que recordara que tuve hace unos años la intencion de hacer un blog, y me dieron ganas de renovarlo, gracias otra vez. YuYu