16 de diciembre de 2011

Manual para sobrevivir a tu ex - Etapa 2 (Autor: Rin8)

Etapa 2: No quiere volver

¿En contra de tus principios lo intentaste una, dos, tres…veinte veces y te sigue diciendo que no? Herramientas para no perder tu orgullo (o lo que queda de él).



Ok. Entonces te importó un pepino, no leíste la Etapa 1 (o leíste y decidiste decir “a mi no me va a pasar eso, lo nuestro es amor verdadero”) y aquí estás pues: Intentaste volver. Saliste de tu cama (llena de sudor, migajas, manchas de baba y piel muerta), deshinchaste tus ojitos soñadores, te bañaste (gracias) y te pusiste tus mejores prendas, aquella “ropa exitosa”. Así, decidiste ir a la batalla y tomar al toro por los cuernos. Una versión tuya reloaded, llenecit@ de perfumes y poses sexys caminando por el empedrado y difícil camino que lleva a… su casa / su oficina / su etc.

No te abrieron la puerta. El / Ella no quiere saber nada de ti. Ha tomado su decisión y ya se que tu no puedes entender los motivos, que todo estaba muy bien y que los sentimientos eran los mejores. Sin embargo ahí estás, parado afuera, rogándole (al intercomunicador, a su mamá, a su abuelita, a la empleada) que te abra para “arreglar las cosas”. Fácil ni fuiste y la choteada es por “esmarfon”, correo electrónico (yo he tenido las conversas más densas por este medio) o nextel (jodido eso ¿no? Al menos quítale el altavoz).

Ese primer rechazo no te detendrá ¿verdad? Sabes que lo que has vivido con esta persona es tan especial que vale la pena darle muchas oportunidades más. Lo único que puedo decirte, querido y lloroso lector, es que hagas lo que creas necesario para sentirte en paz. Busca paz. Si consideras que ir a llorar, componer una canción, rogar de rodillas, llamar de madrugada solo a balbucear u otras herramientas para destruir tu orgullo, en serio eres totalmente libre de hacerlo, siempre y cuando al final puedas decir (si no resulta) “hice todo lo que pude”. Si no has llegado al nivel hicetodoloquepude, considero que puedes seguir intentándolo. Ahora ojo, usar la misma estrategia una y otra vez no es seguir intentando, es simplemente haber sucumbido a la desesperación y no aceptar la pérdida.

Si ya hiciste tooooooodo y te siguen cerrando la puerta en la cara, colgando el teléfono o lo que es peor, tu ex empieza a mirar al techo mientras abre la boca como diciendo “a” cada vez que apareces, debes detenerte y aceptar la pérdida. Esto es complicadísimo porque como ya sabes, tienes en tu contra a la fuerza de la costumbre y a la intensidad de sentimientos que llevas encima. Aceptar la pérdida va a tomar un largo tiempo. No te engañes diciendo que ya lo superaste porque por el simple hecho de repetirlo no lo harás. Acepta tu proceso, sufre como debe ser, con elegancia y entendiendo que perder amores es parte de la vida.

Este es el momento en el que tienes que empezar a esforzarte: Antes de conocerl@, tu vida tenía sentido. Cuando esa persona aún no había deslumbrado tu mundo… tu igual tenías un mundo! Debes hacer un esfuerzo y recordar. Y si no recuerdas, es el momento de descubrir y aprender nuevas cosas. No te hagas daño ah, aprender nuevas cosas no es sinónimo de sucumbir a lado oscuro, pero puedes buscar distracciones en viajes, amigos, en ese curso que has venido postergando, anda a fiestas, recupera gente (más tips en la etapa 1, lee completo pues). Puedes recurrir también a libros de autoayuda o fácil a terapia. Ir a terapia podría parecer exagerado en algunos casos (si tu relación fue de 1 mes dudo que necesites terapia y si sientes que la necesitas no es por la terminada así que anda urgente a terapia, psicópata newbie) pero creo que es comprensible: Estás en plena destrucción, con los ojos vendados y tropezándote con todo lo que se te presenta. Eres como un caballo, con esas cositas que les ponen a los costados y no puedes ver nada más que a tu ex. Aquí te das cuenta de que tu maravillosa relación no te estaba ayudando a crecer mucho que digamos. ¡No debemos perdernos cuando estamos en una relación sino luego estás como tarad@ insistiendo todas las semanas para volver porque no toleras la soledad!

Por favor, no hables con su círculo cercano. Eso quiere decir (si, a ti te hablo, orate del mal) que no está bien buscar a su familia o mejores amigos si te terminan, ¡qué pena pues! Si quieres decir algo presiona a tu ex y persíguel@ hasta el fin del mundo si es necesario, no a la gente que l@ rodea. Amor propio, repite: amor propio. Respira. Respétate oe.

Todo lo que tengas que decir dilo en persona. No es recomendable llamar porque te cuelgan y te quedas peorrrr, los mensajes y demás no van a ser suficientes. Por lo que más quieras, no escribas cartas o escribe de esas que se desintegran luego de ser leídas. O sea, ¡no escribas cartas!. Vas a entregar una carta que parece baba con azúcar: Llena de ruegos, promesas, juramentos, hechizos, amenazas, canciones… Cuando somos el ex de alguien no nos damos cuenta pero inconscientemente nos volvemos los malos de la película. Si tu eres un ex y te mandan una carta, lo más probable es que la guardes, sobre todo si está tan llena de feeling (así ya no te interese la persona que te lo mandó) porque es como un pequeño trofeo (claro, esta persona siente tooodo esto por mi, no la boto ni cag…). Creeme, esa carta sobrevivirá y cuando te hayas curado del mal de amores y tu vida continúe… olvídate. Le dijiste todo, te hizo basurita y tiene la prueba.



Sigues avanzando. Recuerda que lo importante aquí es no desesperar. Muestra tu corazón e intenta volver hasta donde sea prudente, no te mal trates. Y si no quiere, que se joda.


Resumen de la etapa 2:
- Suave con ir a hacer el ridículo a su casa, chamba o demás. No intentes más allá del “hice todo lo que pude”.
- Busca ayuda. Actividades, libros, videos, terapia. La terapia no es para los débiles sino todo lo contrario, es para los que buscan conocerse mejor (si, yo fui a terapia y es un éxito).
- No involucres a terceras personas en el roche. Tu ex te odiará y esa no era la idea ¿no?
- Si hay algo que decir que sea en persona. No dejes evidencias de tu sufrimiento. Te atormentarán cuando te hayas recuperado.



Siguiente etapa: Etapa 3: Síndrome del “a nada”

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