Odio las discotecas por muchísimas razones, y me cuesta verdaderamente entender que en algún punto de mi vida haya sido parte de esa multitud que no puede vivir sin ir a una el fin de semana.
Odio las discotecas porque implican vestirse de determinada manera.
Una vez sin pensar siquiera en ir a una termine insertada en el local de moda, estoy ahí parada con mi peor atuendo, nada “discotequera”, cero fashion, cero cool. Mi jean con hueco, mi zapato chato, mi cola despeinada a la mitad de mi cabeza. Y entonces, me encuentro con un amigo que me dice: “que bueno que por fin sales!, pero la próxima vez deberías producirte un poquito no? ponte tu mini y unos tacos". ¿Por qué si tengo frío debo usar minifalda? ¿Por qué si me gusta mi metro sesenta y “uno” debo usar tacos?
Empiezo a pensar que las mujeres piensan que ir a una discoteca es como estar en el caribe o que es el único lugar en nuestra lima donde no te juzgaran por andar des-vestida.
Ve a una discoteca y observa con cuidado, verás las faldas mas cortas que tu imaginación pueda concebir (esas que dicen: parecen cinturones anchos), los polos mas escotados y los tacos mas altos, las caras cubiertas de kilos y kilos de maquillaje. Esto no puede ser cómodo o si?. Y ni hablar de las discotecas del sur donde se perdió por completo la verdadera idea de ir a tonear a la playa “relax”, ¿Dónde quedaron las fiestas en short y slaps, las que no implicaban comprarse micro minis, micro tops, micro shorts o ir a la peluquería?.
Odio las discotecas porque siempre hay demasiada gente, ¿Por qué en el Perú nos gusta estar apretados?, pueden haber 15 discotecas pero solo una se llena y literalmente se llena!
Entonces estoy ahí sujetando mi cerveza por la que pague 70% mas de lo que cuesta en cualquier lugar, toda apretada por la multitud empiezo a sentirme aprisionada así que salgo a la terraza, la música es tan alta que hay que gritar para que te escuchen y de pronto suena! Si suena! Esa canción que te encanta entonces OBVIO quieres ir a bailar y ahí si empieza la verdadera aventura discotequera. Trata de abrirte paso entre los cientos de cientos de personas que están ahí. Empuja, encógete, pasa de costadito pero no te detengas - maldita sea alguien me tiro el trago encima! -, no importa debo llegar! porque ya viene la parte buena de la canción, sigo tratando de abrirme paso, ya estoy cerca solo un par de metros mas y ya está. Esto se pone peor, es la canción de moda, todo el mundo baila no quedan ni 50 centímetros para acomodarme, pero igual puedo usar la táctica de empuja, encógete, pasa de costadito (claro que entre tanto empujón ya perdí la mitad de mi chela). Finalmente, lo logré! Ahora estoy bailando, estoy feliz? Pues no! Porque como solo tengo un espacio para moverme de menos de 50 centímetros estoy recibiendo codazos, empujones y pisotones, lo cual no me hace nada feliz y para colmo han pasado solo 20 segundos y después de la odisea para llegar hasta ahí la canción se terminó. Así que el proceso se repetirá, probablemente trate de bailar una vez más en algún momento, porque ya estoy ahí, porque me encanta bailar.
A la mañana siguiente me levantaré y pensaré que gaste muchísima plata, que no me divertí lo suficiente y que en verdad reafirmo mi idea: ODIO LAS DISCOTECAS.
Odio las discotecas porque implican vestirse de determinada manera.
Una vez sin pensar siquiera en ir a una termine insertada en el local de moda, estoy ahí parada con mi peor atuendo, nada “discotequera”, cero fashion, cero cool. Mi jean con hueco, mi zapato chato, mi cola despeinada a la mitad de mi cabeza. Y entonces, me encuentro con un amigo que me dice: “que bueno que por fin sales!, pero la próxima vez deberías producirte un poquito no? ponte tu mini y unos tacos". ¿Por qué si tengo frío debo usar minifalda? ¿Por qué si me gusta mi metro sesenta y “uno” debo usar tacos?
Empiezo a pensar que las mujeres piensan que ir a una discoteca es como estar en el caribe o que es el único lugar en nuestra lima donde no te juzgaran por andar des-vestida.
Ve a una discoteca y observa con cuidado, verás las faldas mas cortas que tu imaginación pueda concebir (esas que dicen: parecen cinturones anchos), los polos mas escotados y los tacos mas altos, las caras cubiertas de kilos y kilos de maquillaje. Esto no puede ser cómodo o si?. Y ni hablar de las discotecas del sur donde se perdió por completo la verdadera idea de ir a tonear a la playa “relax”, ¿Dónde quedaron las fiestas en short y slaps, las que no implicaban comprarse micro minis, micro tops, micro shorts o ir a la peluquería?.
Odio las discotecas porque siempre hay demasiada gente, ¿Por qué en el Perú nos gusta estar apretados?, pueden haber 15 discotecas pero solo una se llena y literalmente se llena!
Entonces estoy ahí sujetando mi cerveza por la que pague 70% mas de lo que cuesta en cualquier lugar, toda apretada por la multitud empiezo a sentirme aprisionada así que salgo a la terraza, la música es tan alta que hay que gritar para que te escuchen y de pronto suena! Si suena! Esa canción que te encanta entonces OBVIO quieres ir a bailar y ahí si empieza la verdadera aventura discotequera. Trata de abrirte paso entre los cientos de cientos de personas que están ahí. Empuja, encógete, pasa de costadito pero no te detengas - maldita sea alguien me tiro el trago encima! -, no importa debo llegar! porque ya viene la parte buena de la canción, sigo tratando de abrirme paso, ya estoy cerca solo un par de metros mas y ya está. Esto se pone peor, es la canción de moda, todo el mundo baila no quedan ni 50 centímetros para acomodarme, pero igual puedo usar la táctica de empuja, encógete, pasa de costadito (claro que entre tanto empujón ya perdí la mitad de mi chela). Finalmente, lo logré! Ahora estoy bailando, estoy feliz? Pues no! Porque como solo tengo un espacio para moverme de menos de 50 centímetros estoy recibiendo codazos, empujones y pisotones, lo cual no me hace nada feliz y para colmo han pasado solo 20 segundos y después de la odisea para llegar hasta ahí la canción se terminó. Así que el proceso se repetirá, probablemente trate de bailar una vez más en algún momento, porque ya estoy ahí, porque me encanta bailar.
A la mañana siguiente me levantaré y pensaré que gaste muchísima plata, que no me divertí lo suficiente y que en verdad reafirmo mi idea: ODIO LAS DISCOTECAS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario