Hola Blog.
Después de muchos días sin siquiera abrirte, he sentido nuevamente la necesidad de reconciliarme contigo y escribir; de reconciliarme conmigo mismo o al menos intentarlo. Hay momentos y situaciones que marcan. Momentos y situaciones que nos llevan a extremos donde nunca nos imaginamos estar y nos hacen ver todo de otra manera. El tablero de juegos que es la vida cambia de reglas y mis dados ya no son tan efectivos, ya no tengo tanta suerte. Los cambios necesitan tiempo para volverse realidades. He alquilado depresión y ansiedad y les he dado un uso frecuente e intenso durante estos últimos días; sabiendo que solo son prestadas y que en algún momento el contrato con ellas deberá terminar. El masoquismo de tenerlas y saber que las tengo en todo momento me vuelve adicto a ellas. Por varios días las he necesitado a mi lado y ahora, aunque ya un poco desgastadas, me acompañan para recordarme que “los caminos de mi vida no son lo que yo esperaba”. Vicentico, amigo inesperado.
Hoy salí a dar una de mis ya frecuentes, y en el futuro, tradicionales, vueltas al parque. Cuando el mundo de mi nueva era se vuelve insignificante y las paredes de mi mal construida vida se cierran aplastándome al medio, no queda otra que salir un momento, escapar para darse un respiro; pensar en vacío y repetir para mis adentros los nuevos dogmas que me obligo a aceptar cada día desde que despierto con dolor de estómago y pensando en lo que he perdido. Al regreso, la ansiedad y la depresión acompañan pero ya no invaden, regresan a ser mis nuevas amigas silenciosas que observan sin enseñar los colmillos ni mostrarme el terror de sus presencias como supieron hacerlo al inicio.
He caminado mucho por ese parque en los últimos días y puedo decir que ahora lo conozco muy bien. Sin embargo, me conmueve saber que cada día la vida puede sorprenderte mostrándote algo nuevo. Me conmueve saber que, aunque todo parezca perdido, siempre puede aparecer algo que mitigue el dolor y que confunda a la soledad por un ratito. Hoy vi un auto fuera de lo común (y ya me olvidé la marca) entrar a una calle curva que nunca en mi vida había visto; y eso que es una de las calles que rodea mi nuevo parque. Avancé unos pasos más intentando ver hacia donde conducía la nueva calle pero como era curva era imposible saberlo. Con algo parecido a la alegría que solía tener, decidí entrar a esta calle recién descubierta, cual Harry Potter entrando al callejón Diagon por primera vez, asombrado de sus estructuras y esperando encontrar maravillas que, a diferencia de Potter, yo no vería. Igual era un genial motivo para salir de la rutina.
Era una calle sublime, como la de cualquier cuento feliz. Estructuras antiguas y encantadoras mostraban casitas que nunca había visto pero que siempre habían permanecido cerca de mí. La curiosidad extraña que tengo a veces por saber qué hay dentro de cada casa despertaba de un largo sueño, abrumada por mis nuevos sentimientos. Sentí la necesidad de tocar todas las puertas y pedir ser invitado a observar el interior, a oler cada casa y comprender por medio de este sentido parte de su historia, percibir la esencia de los seres que habitan cada una y llorar por saber que he sido invitado a compartir algo tan complejo como una vida nueva. Observaba fascinado todas las puertas, todas las cornisas, todos los colores, las ventanas con marcos viejos, las plantas en los exteriores, la construcción moderna que rompe la armonía pero que me llevó de viaje fuera de Lima inmediatamente.
En ese momento me pregunté, como ya lo he hecho antes, si un viaje no ayudaría a empezar de nuevo. Un escape de los problemas de la nueva era podría ser la salida para hacer una limpieza de alma y poder seguir adelante. Sin embargo, la vida obliga a quedarse, no es posible alejarse por el momento y por ahora se me ha condenado a revivir sensaciones tristes todos los días; probablemente hasta que la costumbre haga que dejen de doler. No acepto esta nueva terapia que la vida ha decidido plantearme pero no puedo hacer nada al respecto. Al final no estoy seguro si es que el dolor va bajando o mi alma se va resignando. He tratado de seguir llorando y aparentemente ya no puedo.
La canción de Vicentico apareció detrás de mí cuando regresaba de mi nuevo parque. Realmente ahora tiene sentido cantarla a voz en cuello pues esto no es lo que yo esperaba. Jamás pensé verme dándole vueltas a un parque recurrentemente, intentando recuperar mi debilitado aplomo. Jamás pensé llegar los niveles de soledad, desesperación, humillación y temor a los que llegué. Ciertamente, siempre me pregunté cuál sería el evento que me haría entender que ya no soy un niño y que de ahora en adelante debo vivir como un adulto. Cuál sería el evento que desafiaría mi voluntad a mantener mi alma libre y sin presiones. Estoy más que seguro de que, si bien el tema es muy abstracto para todo el mundo menos para ti que estás leyendo, este es el evento que desafía todas mis filosofías.
Mona Bauer de Who’s the Boss dijo gallardamente en un capítulo de hace muchos años “Antes de volver a subir, uno tiene que llegar hasta lo más bajo” Si bien lo dijo despechada a un gordito con el que salió y que la choteó feo (para mi no aplica el contexto), la frase no deja de tener sentido en este momento. Estoy seguro de que, si bien de aquí en adelante todo será muy difícil, también se que será para arriba…y es que más abajo no podría llegar porque llegaría a China jeje. Se que el destino tiene preparadas cosas maravillosas para mi y que esto lo hace con efectos pedagógicos. Se que pronto me enseñará una nueva callecita curva y encantadora donde habrá nuevas puertas que se abran y yo seré invitado a entrar, mirar, oler, llorar y vivir de nuevo. Hago a diario lo posible por aceptarlo, entenderlo y olvidarlo. Destino, quedo a la espera de tus respuestas.
Un gusto conversar contigo, blog. Hasta pronto.
5 comentarios:
Primero que nada, no era Mona Bauer, sino Mona Robinson.
Segundo, si bien no tengo la más mínima idea de qué genera tu depresión (puesto que creo que deber ser más elaborado que el hecho de ser (¿?) adulto), ni tengo el derecho de cuestionar dicha depresión, me veo en la obligación de hacer un comentario respecto a lo de "mas bajo no podría llegar". Tienes salud? Tienes un lugar donde dormir? Comida que comer? Familia y amigos que te quieren? Más bajo si se puede llegar mi muy querido Renato, y recuerda que no siempre lloverá.
Nuit quien eres?? MUchas gracias por tus palabras :)
Asi nomás...basta saber que te quiero y que tú me quieres también (al menos eso dices).
Dejaste de postear? qué sucede? Extrañamos tus posts.
No sabía que alguien me leía...volveré a postear este domingo, creo que ya es tiempo de volver ;)
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