Colombino odiaba la Coca Cola. Con las justas soportaba la Fanta por su menor cantidad de gas. Y es que lo que menos le gustaba de las gaseosas era precisamente su nombre. Colombino sufría de hipo post gaseosa y no podía darle tres tragos seguidos a la mentada bebida pues terminaba devolviendo el último con un sonoro y avergonzante "hip".
Durante toda su infancia y adolescencia, su vida había transcurrido con hipos esporádicos cuando la invitación de "una gaseosita" era inevitable (abuelos, tíos y demás personas que alternaban en su vida la ofrecían). En casa era la misma historia, hay que comprar una gaseosa ahora que hace calor. Colombino no podía hacer otra cosa que resignarse a hipar, intentando no sonar mucho para no incomodar o tomando gaseosa en solo dos tragos seguidos (cuando todos sabemos que eso no se puede hacer por que es pecado).
Los jugos de frutas envasados se convirtieron en la salvación de Colombino. Y es que además de esos mounstruos gaseosos que son aclamados por grandes y chicos, en las refrigeradoras de los autoservicios también había gran variedad de sumos, extractos y néctares... y ni qué decir de las aguas saborizadas y las bebidas rehidratantes. Colombino, siendo ya un chico jóven, de mediana estatura, podía permanecer a salvo y el hipo esporádico de una "gaseosita" comenzaba a hacerse más soportable cada vez.
Hasta que llegó la Fábrica de la Felicidad, la nueva campaña publicitaria de Coca Cola que, junto con Pepsi, eran los peores enemigos de Colombino. Él jamás compraba gaseosas y mucho menos gaseosas negras...consideraba escandaloso pagar para tener hipo cada tres tragos.
Sin embargo algo sucedía en la influenciable mente del pobre Colombino. La bendita Fábrica de la Felicidad tenía un corto que fue promocionado como si fuera la última de Harry Potter, abrió una página web (tercera pierna obligatoria de las campañas publicitarias actuales) que además enviaba boletines especiales al correo electrónico y que ofrecían las únicas noticias interesantes que Colombino había visto en un spam. Por último, La Fábrica lanzó un especial de televisión, como si fuera navidad, contando que Papa Noel es de Coca Cola (tema ya conocido por Colombino, pero que otorga su granito de arena a este bombardeo de Felicidad) y que gritaba a los 4 (...¡5!) vientos de la justicia que habían estado entre nosotros desde que tenemos memoria. Colombino nunca había estado tan bombardeado por el mismo mensaje maquiavélico.
Sucedió pues que, poco a poco, la mente de Colombino empezó a pedirle "Felicidad". Dejé de verlo por un mes...sólo por un mes y cuando me volví a encontrar con él, me contó esta historia con una Coca Cola heladita en la mano. Me decía "no es solo Coca Cola, es Felicidad" Colombino ahora toma Coca Cola, es su gaseosa favorita y los extractos, zumos y néctares han sido despreciados. ¿Quién puede escapar de La Fábrica de la Felicidad? Colombino no pudo, no quiere hacerlo, ahora disfruta su Coca Cola diaria sintiéndose verdaderamente feliz...y siempre con el hipo al final.
Luego cayó un meteorito y todos murieron...menos el señor que limpia.
3 comentarios:
Plop !! bien loca tu historia. Pero me interesa mucho como has podido seguir con tu hobbie, con tu pasión que es el teatro y al mismo tiempo estudiar otra carrera. Sabes yo paso lo mismo que tu, sin embargo ahora estoy estudiando derecho, cosa que no me gusta, y al mismo tiempo actuando, pero a mis padres no les agrada que "mal gaste mi tiempo". Tu no tuviste algo similar en tu casa?. Sandra.
Pues... Si vuelves a encontrar a colombino, dile q ahora q le gustan las gaseosas y le resbalan los hipos, cada vez q tenga sueño se tome una guaraná, q tiene incluso más cafeína q la coke.
Incluirá tb más felicidad?
Publicidad estúpida, no hay duda d q nos puede manipular el pensamiento a su antojo. Pero tampoco hay duda d q es entretenida.
X cierto, q es lo q no encuentras?
Ötro post a ver si te atreves?
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